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¿Quién es Jaime Serra?/ Who is Jaime Serra?
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Hello, hello, hello, how low?
Libro ÑH18
Edita SND-E
Premios ÑH 2019

Estamos en las entrañas de la ‘monstruosa’ Facultad de Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. Tremendo bloque-edificio íntegramente construido con hormigón armado sin concesiones.
Dos puntos de atención: 1) diseño y urbanismo en la misma facultad —citando el diseño por delante—. 2) No había espacio en la Facultad de Periodismo: no existe. Conclusiones argentinas: 1) El diseño es algo serio aquí. 2) El periodismo sigue en las trincheras de la calle, de donde nunca debió salir. 

Es la lengua del monstruo un patio central lleno de jóvenes siempre dispuesto a la revolución, urgentes pancartas enormes sobre enormes pancartas. En la biblioteca nueve personas están llegando al final de una maratón de tres días de mesa, diseccionando y valorando, proyectadas en una pantalla, 2.318 páginas de 113 medios en español y portugués que se postulan a ser distinguidos por su diseño —su aporte periodístico—. El cansancio físico y mental es evidente.
Iluminada en la pantalla la portada de un poderoso medio de referencia de Brasil. Un miembro exhibe sus sensibilidades tipográficas: la serif le ha llegado al alma. Otro nos advierte del sabio espacio en blanco que nos permite respirar con los ojos. Pero la voz del colega casi no se escucha: fuera suenan a todo volumen los primeros compases: “Load up on guns and bring your friends. It’s fun to lose and pretend”.
Un miembro de la sala cae con su sensibilidad gravemente herida al ver a una chica en tanga que convive con una carnicería humana. Reflexiones de salón sobre el diseño popular se deslizan educadamente de un lado a otro de la ancha mesa, argumentos a favor y en contra sobre el gusto del diario líder en ventas en su país: el jurado sigue tocando su vals.
De pronto una chica con barba vestida de puesta de largo fucsia deshilachado abre la puerta de un golpe y grita: “Hello, hello, hello, how low?” —cuatro veces—. Nos giramos al unísono guardando un silencio de desaprobación. Detrás de la joven barbuda vemos correr grupos de jóvenes exigiendo su turno.
Otorgamos otro oro unánime. Nos aplaudimos, nos miramos y nos damos palmadas con sonrisas autocomplacientes. Me levanto a por una taza de café recién hecho. La cafetera parece un altavoz: “A mulato! An Albino! A mosquito! My libido! Yeah!”. No comprendo nada, miro para otro lado. Bajo la puerta cerrada un charco de agua se desliza hacia el interior de la sala. Con los zapatos empapados seguimos deliberando fríamente entre los gritos desafinados que a coro se cuelan con el agua: “¡¡Here we are now, enternatin us!!”. El clamor es claro pero no nos damos por aludidos.
El agua ha alcanzado mis genitales, chorreando patéticamente me levanto e invoco el poder de captación de lectura de la infografía según un reciente estudio del Poynter Institute… Reventando el cristal de una de las ventanas del bunker una piedra atraviesa la pantalla y tras rasgar la proyectada portada del cuadernillo de política de un diario español, cae sobre la mesa. Todavía palpitante la observamos levantando una ceja, con media sonrisa, encogiendo el labio superior y la nariz. “Hello, hello, hello, how low?” —cuatro veces—. Las ventanas amarillas y calientes. Los empalmes de las gruesas tuberías estallan en potentes chorros de agua. Todo está apunto de hundirse y arder. Nos vamos al garete. Pero todavía hay mucho que perder. Sigamos tocando. Como si nada sucediera. Es la noche del tercer día. El pulcro jurado se sonríe a sí mismo: hemos terminado.
Por fortuna, fuera, las paredes de hormigón arden: los lectores siguen vivos y están hartos.



Jaime Serra
Julio del 2018



Pabellones de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU). Cuidad Universitaria, Buenos Aires, Argentina

Portada del libro ÑH18
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‘Un diagrama familiar’
‘Leer entre líneas’
El Mundo, España
Diciembre del 2018

Pieza original y adaptaciones para otros medios
‘A un viejo amigo’
El Mundo, España
Mayo del 2019





Sí, el tabaco es la peste. Y sin embargo, ahí siguen: físicamente acorralados, en contra de toda legislación, del pensamiento social imperante, conscientes del daño físico al que se someten, un número considerable de ciudadanos resiste. ¿Es sólo adicción?
Para los fumadores de mayor edad, que sin la información que hoy tienen los jóvenes empezaron a fumar jugando a ser adultos, el primer beso sabe a tabaco. Para muchos, el cigarrillo es el amigo leal que siempre estuvo ahí: cuando nació el primer hijo, cuando perdieron el trabajo, cuando llegó el divorcio... Dejar de fumar, sí, pero ¿y los actos que le acompañan?
El escritor catalán Josep Pla solía decir que sus ‘Ideales’, los cigarrillos que fumaba comercializados a medio liar, eran una herramienta para encontrar adjetivos, ¿qué habría sido de ‘El cuaderno gris’, su obra magna, sin el humo? Y todavía hay fumadores por parejas que, después de hacerse el amor, encienden un cigarrillo compartido. No es sencillo abandonar la significación de ese acto.

Solo fumar
En el ‘primer mundo’, que lleva unos años de delantera hacia el abismo, cada vez más personas abandonan el habito pernicioso y mueren solas. Solas eligen en el portal de IKEA el mueble que ‘necesitan’. En su coche, solas, se desplazan hasta el establecimiento, donde pagan, eficazmente atendidas por una máquina, en los cajeros automatizados. Tan bien  diseñados estos muebles suecos que los puede montar una persona sola. En las sociedades que cuidan celosamente de la salud y la soledad de todos, a menudo el cigarrillo puede convertirse en el único compañero.
En algunos lugares más ‘pobres’, más ‘subdesarrollados’, el humo puede ser de carne y hueso: la amiga que te acompaña a decidir el mueble en una pequeña tienda que no tiene portal web, el amigo que pone el coche para el traslado y, quizá, subir tres tramos de escalera con el subdesarrollado mueble -que ya viene montado- a cuestas. Para, quizá, al final, compartir una cerveza. Juntos.

Fumar mata
Pero con el cigarrillo llega la muerte, sin duda. Paul Newman, uno de los más glamurosos fumadores, murió de cáncer de pulmón a los 83 años. Un final similar  padeció Mario Moreno.  Siempre con un cigarrillo entre los labios como su alter ego, ‘Cantinflas’. Murió a los 81, también de cáncer de pulmón. El antes citado Josep Pla, no pasó de 84 años de fumador por causa de un paro cardiorespiratorio. Todos ellos seguramente victimas del infame ‘amigo’.
Nunca lo dejaron, no les dio tiempo. Como no se lo debió dar al inmenso José ‘Pepín’ Bello, fumador de diez cigarrillos diarios hasta que con 103 años murió ‘de agotamiento’.

La despedida
Consciente de que el tabaco puede hacer tanto daño como solo los amigos íntimos pueden, decidí apartarme de el. Pero, leal, como siempre fue, quise corresponderle con un viaje de  despedida. Atravesamos juntos los EE.IIU. por la mítica ruta 61, desde la frontera con Canadá hasta Nueva Orleans. Ayudado por un GPS, dejaba constancia de cada ‘último’ cigarrillo encendido mediante una pequeña quemadura en un mapa. Al llegar al Caribe nos despedimos en silencio.
Ya en casa, calqué rojo sobre negro su retrato. (Nunca deje de fumar)